Toshio Saeki: Sobrenatural y Onírico

Considerado como el mejor representante del arte japonés Ero-goru, Toshio Saeki fue reconocido mundialmente en 1970, con la colección de dibujos Toshio Saeki Gashu. En ese año se exhibió su obra en el Saint Lazare de París, donde sus dibujos originales fueron robados. Saeki llamó la atención de la crítica con sus inquietantes imágenes de escenas sobrenaturales y oníricas y su obra fue comentada fuera de Japón.

Nació en 1945 en la prefectura de Miyazaki pero fue criado en Osaka. Aprendió a dibujar desde muy temprana edad y su gusto por esta actividad le llevó a estudiar artes. De niño ya mostraba una profunda tendencia hacia el erotismo y era muy popular entre los niños de su escuela por contar historias sorprendentes que entretenían y encantaban con una enorme fuerza. En la escuela de artes desarrolló un estilo único para narrar historias por medio de bellos trazos que le inspirarían las imágenes de la artista Uemura Shōen.

«Siempre me sentí como niño que entrando en la adolescencia es perturbando por un sentimiento erótico. La naturaleza de los hombres es inseparable del pensamiento erótico y esto se trasmite de padres a hijos. Por ejemplo, en la escuela de arte donde estudiaba, los estudiantes mayores vendían fotos obscenas que robaban de los álbumes secretos de sus padres. Esas fotos fueron muy estimulante para mí.

En medio del trabajo duro con figuras de yeso y la pintura al oleo, poco a poco me encontré con dibujos eróticos prohibidos. En ese momento no tenía ninguna experiencia con las mujeres, sin embargo, mi imaginación era persistentemente obscena.

Hice algunos dibujos para satisfacer a los pocos amigos que tenía pero, en primer lugar, tenían que satisfacer mi capricho sexual, o de lo contrario, no estaría contento con ellos. Así como fue una tarea gratificante para mí, también era una práctica bastante difícil. No tenía ni idea de que este secreto compromiso creativo llegaría a ser la base sólida para mis futuras obras»

Las primeras impresiones sobre la personalidad de este artista nos llegan por los escritos de Shûji Terayama en la revista La mer de la editorial Chuo Koron en 1970. En 2009 aparecen anotaciones autobiográficas en las nuevas publicaciones de Saeki.

Las imágenes de Saeki son apreciadas por dos motivos:

♥ Su estética personal del color: consiste en aplicar color por medio de plantillas con los valores precisos de los colores deseados. Este método llamado Chinto por el propio Saeki, trabaja solo con los cuatro colores de la escala CMYK. Los valores bajo esta escala responden a los colores que se les daba a las imágenes más antiguas del género Ukiyo-e como un elemento que caracterizaban a un tipo de raza. Así por ejemplo Saeki definió el tono de piel de una mujer como 10% magenta, mientras sus pezones deben ser 60% magenta. La mayoría de los hombres en las ilustraciones de Saeki tienen un tono de piel que es del 30% magenta, 20% cian y 50% amarillo;

♥ La poética de las historias plasmadas en sus imágenes: corresponde a antiguos mitos de la cultura japonesa que están profundamente ligados a los deseos, fantasías y pesadillas del artista. Saeki tiene el dominio sobre las regiones oníricas que plasma en sus dibujos.

«Un crítico describió mi obra como “obviamente peculiar” y no puedo negar completamente a eso. Quiero sorprender a la gente, hacerlos felices, y si es posible, incluso encantar por completo sus mentes. Para lograr eso voy a elegir cualquier método que sea necesario y no voy a limitarme»

Saeki recibió advertencias por parte del gobierno de Japón sobre su obra pero nunca fue oficialmente censurado. Aunque las leyes sobre obscenidad y pornografía de 1970 no permitían la reproducción de este tipo de imágenes, reconocían a Saeki como un buen representante de las tradiciones culturales y artísticas propias de Japón que no son ajenas al erotismo y la violencia. El hecho de que la obra fuera publicada y acogida una década antes de las reformas a las leyes es algo increíble.

«Para aquellos que fruncía el ceño quisiera poner los dibujos justo en frente de su cara y preguntar si realmente lo desaprueban. Siempre estoy pensando en lo maravilloso que sería dar forma a las imágenes psicológicas que todo el mundo esconde».