Ren Hang: Las luces más brillantes

Un hotel de mala muerte en el centro de Beijin. Dentro una habitación roñosa y una sábana colgada componen el set fotográfico. La utilería es una jaula con palomas y una pequeña colección de plantas. La cámara es un modelo barato de alguna marca desconocida, nada profesional.

“Mis amigos apoyan lo que hago. Pero mi familia no sabe nada, así que es difícil saber si lo apoyarían o no”. Ren Hang nació en 1987, en un periodo posterior a la muerte de Mao y marcado por la transición del socialismo al capitalismo. Esta generación, conocida como la generación de los 80s, se caracterizó por el acceso restringido a internet, la vigencia de la ley de un solo hijo y, en general, la posibilidad de gozar de algunas libertades pero siempre bajo el estricto control ético ejercido por el estado y la sociedad.

“A veces, cuando hago una fotografía que sé que será considerada pornográfica, pongo sólo un fragmento de esta. Sin embargo muchas veces la policía va a las exposiciones y la quita. Otras veces, cuando voy a ver, me encuentro con que la han cubierto de escupitajos”. La pornografia es ilegal en China, además es censurada socialmente, lo que explica las condiciones en que Hang trabaja sus fotos.

El contexto social y cultural es crucial. La obra de Ren Hang se desarrolla dentro de una dualidad. Por un lado es censurado, tanto es sus exposiciones como en sus libros, que no habría podido publicar de nos ser por el internet y los amigos que gracias a esta consiguió en el extranjero. Por otro lado se siente aceptado, con un amor profundo hacia su gente y un espíritu nacional muy marcado: “me interesa que la gente se de cuenta que los Chinos no somos robots sin penes ni vaginas… Mi trabajo no es solo sobre mostrar la importancia de los órganos genitales, se trata de explicar que el ser humano es sólo una forma de existencia.”

Ren Hang muchas veces se expresa sobre la sexualidad de forma explícita, pero abstrae de sus fotografías la idea de una intimidad que hay que ocultar.

Al ver algunas de sus obras hay una incomodidad, pero esta es superada por la sensación de naturalidad que consigue imprimir en sus fotografías. Es un declaración directa que quebranta por completo la idea de censura.

Durante los primero años de producción, entre el 2008 y el 2010, se encuentra como motivo recurrente la confrontación directa con los genitales. Primeros planos en los que se realza el órgano por medio de la adición de elemento cotidianos como cubiertos y alimentos, incluso la confrontación con objetos que amenazan con invadir la integridad corporal.

Entre el 2010 y el 2012 empieza a explorar con mayor énfasis las composiciones con animales y plantas. Aparece como un recurso frecuente la fotografía en un plano casi isométrico en el que los cuerpos y los objetos forman parte de una sola estampa. Iluminación directa que no genera sombras, ausencia de perspectiva y exposición centralizada de la imagen. Todo esto contribuye a conseguir una sensación de unidad, de una indiferenciación entre los elementos cotidianos a los que estamos acostumbrados y la desnudez.

En esta misma serie explora la incursión del cuerpo en el paisaje. Los modelos son puestos de manera accidental en escenarios abundantes de vegetación. Aparece la perspectiva y el volumen, pero el cuerpo en su función semántica carece de significado. A pesar de la desnudez, es completamente fortuito, nada lo separa del paisaje.

A este punto, en su trayectoria ya hay una tendencia marcadas en los espacios. Exteriores en estado virgen. Praderas y bosques sin dueño, dejados a su suerte. Por otro lado hoteles baratos que representan el encierro total, lo marginal, lo subterráneo. Ambos son espacios completamente clandestinos donde se puede escapar momentáneamente del control, que podrían ser sucios o indeseables, pero que Hang los convierte en una geografía propia de su mundo. Al igual que lo hace con los cuerpos, rescata estos lugares de su condición prohibida.

En sus últimas series, 2012-presente, aparecen composiciones caleidoscópicas del cuerpo. Entrelazados de manos, piernas -algo que parece acercarse a un fetichismo- y el cabello como algo estático. Posiciones que llevan la naturalidad al máximo, los cuerpos creciendo y organizándose como plantas, con tramas que recuerdan las flores, las ramas. Es la pura expresión de la vida. Ante la regulación por parte del gobierno y su correspondiente en la cultura popular, lo erótico surge en la obra de Ren Hang libre de todo concepción, como un impulso absolutamente honesto e instintivo, carente de algo que valga la pena ocultar, demostrando que tras el velo de pudor sólo hay seres humanos, animales, plantas, praderas, bosques, hoteles.

Este fotógrafo tiene su propio sitio en Internet donde pueden encontrar mucho más de su impecable trabajo, su perfil en flickr