Namio Harukawa: Los placeres del face-sitting

Namio Harukawa es un artista japonés conocido por sus dibujos de voluptuosas mujeres que practican face-sitting con pequeños hombres humillados. Namio Harukawa no es el nombre real de este artista: su pseudónimo viene de Naomi, la heroína de la novela Un loco amor, del escritor japonés Jun’ichirō Tanizaki, publicada en 1924; y por la actriz japonesa Masumi Harukawa, famosa por protagonizar las películas de Shōhei Imamura. Ambas, representan a mujeres fuertes y trasgresoras y enmarcan muy bien el ideal de mujer fatal que retrata este artista.

Nació en la ciudad Osaka en 1947 y no se conocen muchos datos sobre su identidad real. En 1970 empezaron a aparecer sus dibujos en revistas japonesas para hombres. Normalmente las imágenes que suelen ser dibujos en blanco y negro con acentos de color rosa y rojo, iban acompañadas de un relato pornográfico. En la actualidad publica libros en ediciones coleccionables de gran formato y algunas rarezas como fotografías de mujeres reales que personifican sus fantasías.

Sus heroínas son mujeres de figura voluptuosa, capaces de dominar la voluntad de hombres y mujeres. Una dimensión diferente de una mujer sexy y poderosa, que invierte el papel discriminador y se rebela contra cualquier forma de patriarcado. Por otra parte los hombres, son pequeños y sumisos, dispuestos a ofrecer servidumbre y ser sometidos. Son hombres que solo encuentran placer al ser aplastados por las mujeres y verse reducidos a la condición de gusanos.

Garden of Domina es el título del último libro publicado por el artista. Es una historia ilustrada con alrededor de 80 dibujos, en versión bilingüe, ingles – japonés. Una de las historias cuenta como Akiyama Haruo, un hombre de 58 años, dueño de una compañía de cosméticos conoce a Ohara Kana, una poderosa mujer que dirige una agencia de modelos. Akiyama se ve encantado por la voluptuosa belleza de esta mujer y decide invitarla a un hotel con el pretexto de hablar de negocios. En su encuentro en el hotel, Kana seduce a Haruo y este queda por completo sometido a sus deseos. Le otorga un puesto en su empresa y ella comienza a ejercer control también sobre los empleados que terminan siendo sometidos a darle placer sexual. Kana va ascendiendo de puesto hasta convertirse en dueña de la compañía. Al final, Haruo, que solo encuentra placer sirviendo a Kana suplica que ella le convierta en su esclavo, y es obligado a dar placer sexual a la mujer, a comerse su excremento y vivir en una jaula.