Helmut Newton: Pequeña Retrospectiva

Helmut Newton es uno de los fotógrafos canónicos del siglo XX y su obra es objeto de culto de nuestras generaciones. Desde los años 80ª su trabajo es plenamente reconocido: fue el lente de las revistas y casas de moda y glamour con mayor circulación y prestigio: Vogue, Yves Saint Laurent, Versace, Vanity Fair, Dolce & Gabbana, Chanel, entre otras.  Su obra encumbra el personaje del voyeur, el mirón quien visita los espacios de lujo y placer, tanto de la Europa de posguerra como de la amenazante y lujuriosa América del Norte. Su obra es una apología no al ojo absoluto y panóptico del control global, sino al ojo íntimo que con su presencia seduce y provoca los juegos del placer.

Helmut Newton nace en la Berlín de 1920 bajo el signo de escorpio: «Su padre era fabricante de botones y estuvo siempre en desacuerdo de que su hijo ejerciera la fotografía. Lo inscribió en el Colegio Norteamericano de Berlín, en donde ganó fama de vago e incorregible, interesado solamente en la natación, las chicas y la fotografía. De modo que pronto dejó el colegio» Cuenta June Brunel (Browne), esposa de Helmut. A los dieciséis años aprendió a manejar la cámara en el estudio de Yva (Else Simon) quien por sus orígenes judíos pierde la vida, años más tarde, en Auschwitz. Helmut Newton desde temprana edad admira la obra fotográfica de Brassï (Gyula Halász), y en especial retoma sus trabajos nocturnos como referente para trabajos posteriores, entre ellos Dummies. La itinerancia de Helmut Newton inicia en 1938: viaja a Singapur y se trabaja como reportero gráfico del Singapore Strait Times por un periodo de dos años. En 1940 se instala en Australia donde conoce a la hermosa actriz australiana June, su futura esposa: se radica, se casa, presta el servicio militar y se nacionaliza australiano. En 1956 abandona Melbourne con ruta a Londres para trabajar en la edición británica de Vogue. Al siguiente año pasa a la sucursal parisina y colabora paralelamente en Jardin des Modes.

El caldo de cultivo de la obra de Newton es, sin lugar a duda, la fotografía de moda, tópico que será lugar de reflexión para los siguientes trabajos: la frivolidad, la sexualidad, el plutonismo, el paisajismo. El ojo que aborda los deseos y fantasías de modelos y celebridades. François Marquet sostiene que los años que van de 1960 a 1980 son los más intensos y creativos de su carrera. En este período Helmut Newton «desarrolló su estética hasta llegar a su extraordinaria originalidad». Esta consiste, temáticamente, en mostrar el mundo de la moda, el jet set que venía de la tradición fotográfica de las revistas de moda, que entendía a la mujer como centro de interés (y consumo).

La obra de Newton performa las representaciones tradicionales que se publican en la revista de moda: en sus imágenes emerge no sólo una mujer bella y elegante sino fuerte, telúrica y liberada sexualmente. Los desnudos se convierte en un arma poderosa en esta propuesta retórica y Newton, les otorga dimensiones colosales en series como: Big nudes, Naked and dressed y Domestic nudes.

La performática sexual de Newton encuentra una poderosa arma en el difumino de los límites entre lo privado y lo público. Para la sociedad moderna el desnudo es permitido en el ámbito privado o en ámbitos restringidos (clubes nocturnos, prostíbulos, tabernas). La fotografía de Newton, al presentar los desnudos en plazas, parques y aceras de ciudades industrializadas, genera una esfera utópica que promueve la libertad del ámbito sexual y corporal, así como la realización de los deseos en lugares desprovistos de erotismo por la normatividad de la ciudad moderna.

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En 2001 se concibió la exposición Sex and landscapes como una propuesta para la galería De Pury & Luxembourg de Zúrich —en ese momento sus agentes comerciales—. La intención fue equilibrar las cargas de la fotografía erótica con las paisajísticas que gozan de niveles de apreciación, detalle y mirada, sin precedentes. El efecto fue maravilloso: de un lado la interrelación entre desnudos y paisajes habría un campo de investigación semiótico que se trazaba relaciones al intercambiar las posibilidades del cuerpo desnudo y las del paisaje: el cuerpo como paisaje, territorio que invita al viaje y la itinerancia; y el paisaje como el lugar en donde los deseos se proyectan. El paisaje como el lugar en donde el cuerpo desnudo pertenece. El cuerpo desnudo engrandecido por lo telúrico, gravitante y potente del paisaje.

El papel performativo de la obra obliga a Newton a la creación de una declaración de principios (estéticos). Entre ellos se encuentra el de no retocar electrónicamente sus fotografías; no realizar fotos en estudio como lo sostiene su propia autobiografía: «evito en lo posible fotografiar en el estudio. Al fin y al cabo una mujer no se pasa la vida posando sentada o de pie ante un fondo de papel. Aunque esto no facilita mi trabajo, prefiero salir a la calle con la cámara, meterme en lugares públicos y privados, en lugares que por lo general sólo visitan los ricos. Dichos lugares son normalmente inaccesibles a los fotógrafos, son los que más me han estimulado siempre».

Su serie de retratos tiene un criterio de selección particular: «fotografío a los seres humanos que amo y venero, especialmente a los infames». En esta serie aparece su esposa June Newton quien fue cómplice de sus primeros ejercicios por los años sesenta y quien es también una fotógrafa consagrada así como la mano derecha de Helmut. En 2010 Taschen publica Alice springs en el volumen titulado Mrs, Newton, que compila gran parte de la obra fotográfica de June. Es cómplice en sus correrías tanto que es la responsable de editar el gran libro de Helmut, SUMO, proyecto editorial sin precedentes en la historia moderna del libro. Fue el libro más caro el siglo XX y pesó 35,4 kg., incluidos caja y envoltorio.

Sus autorretratos muestran los hilos invisibles de la sociedad del lujo, la frivolidad y el jet set, los editores de las revistas de moda, los dueños de las casas de moda el lujo y los promotores de este estilo de vida por el mundo entero: entre sus rostros se encuentran Ettore Sottsass y Philippe Starck (ambos diseñadores); Heinz Berggruen, coleccionista de arte; Pierre Cardin; Gianfranco Ferré; el príncipe Alberto de Mónaco; Carolina, princesa de Hannover; Gianni Versace, entre otros tantos.

La serie Big Nudes, se puede considerar como la propuesta más militante de Newton, al trazar un puente entre el terrorismo y el cuerpo desnudo: ambos discursos envueltos bajo el aura de lo gigante y lo sub–establecido, como un sol que se quiere tapar con las vendas. Ésta serie es una respuesta al uso referencial de la fotografía en contextos deshumanizados. Helmut sostiene: «me la inspiró un artículo de una revista alemana sobre la unidad policial de operaciones antiterroristas dedicada, sobre todo, a perseguir a la banda Baader–Meinhof. En el cuartel de esta unidad antiterrorista colgaban fotos de sospechosos de pies a cabeza de tamaño natural. Antes de llamarse Big Nudes, esta serie de desnudos llevó durante mucho tiempo el título The terrorist».

Newton Dummies

Dummies es una serie fotográfica de Newton caracterizada por el uso de maniquíes que se instalan en distintas escenografías y paisajes urbanos parisinos, inicialmente, pero luego trasladados a lugares icónicos en Berlín e Italia. El tópico del maniquí y el fetiche se expande, de allí en adelante, como lugar de reflexión a lo largo de su obra. Newton en su autobiografía relata: «quería montar una escena casi pornográfica para las revistas Oui y Vogue de Francia. Corría el año de 1977 y había que trabajar con sumo cuidado. Decidí utilizar maniquíes de escaparate, a veces con un compañero humano al lado, pero casi siempre solos o en parejas. Algunos de esos maniquíes desarrollaron rasgos totalmente personales, así que les puse nombre propio. La maniquí preferida de mi colección era Georgette que además tenía un gran sex–appeal. Había otra a la que detestaba y la bauticé como The Idiot, por su expresión estúpida». Dummies establece una crítica a la cosificación del cuerpo, representado en los maniquíes, que se debe al vaciamiento aurético en la sociedad del hiper–consumo: los cuerpos sin vida continúan glamurosos y los cuerpos con vida, parecen imitación de los Dummies y no al contrario. Newton es consiente que su trabajo en las revistas de moda ayudaba a la creación de los estereotipos de belleza corporal, a la cosificación del cuerpo femenino. Sus fotografías se pueden entender como una respuesta a éste fenómeno cultural al mostrar mujeres enérgicas y empoderadas.

Otra serie de gran cualificación se titula «Girls of Berlin» realizada en la Berlín dividida, de algunos años previos a la caída del muro. Newton relata: «en aquel entonces se respiraba en la ciudad una atmósfera totalmente especial, una aura conjugada de secretismo y sexo prohibido. El Glienicker Brücke fue inmortalizado por John le Carrè en sus novelas. El sitio preferido por el sector Este y por el Oeste para intercambiar espías, y eso ejercía una poderosa atracción sobre mí».

Newton muere el 23 de enero de 2004, en Los Ángeles California, en un accidente automovilístico. Su obra reside en la Fundación Helmut Newton, quienes conservan algunos de sus autos y objetos personales.

Carlos Fino

Historiador y teórico del arte. Premio Casa de las Américas 2014.